Evidencias científicas muestran una correlación entre PM y la transmisión del COVID-19

El virus Sars-Cov-2 (COVID-19) es un miembro de la familia de los coronavirus y responsable de la pandemia que hoy en día afecta a la humanidad. Según diversos estudios, se ha observado una correlación positiva entre la propagación del virus y la contaminación del aire, uno de los mayores desafíos de nuestro milenio. De hecho, la contaminación por partículas en suspensión (PM) podría crear un entorno propicio para el transporte del virus a mayores distancias de las consideradas inicialmente. Además, las PM inducen la inflamación de las células pulmonares y su exposición podría aumentar la susceptibilidad y la gravedad de los síntomas del paciente de COVID-19. Se ha demostrado, por otro lado, que el nuevo coronavirus desencadena una tormenta inflamatoria que se mantendría en caso de preexposición a agentes contaminantes. A continuación, ahondamos más en estos aspectos.

El aire está compuesto por un 78% de nitrógeno, un 21% de oxígeno y un 1% de otros gases. La mano del hombre está constantemente generando nuevos componentes que se emiten a la atmósfera y que pueden ser perjudiciales para el medio ambiente y nuestra salud. La contaminación del aire es el resultado de la presencia de gas y partículas contaminantes en la atmósfera. Dichos gases incluyen monóxido de carbono (CO), óxidos de nitrógeno (NOx), ozono (O3), dióxido de azufre (SO2), amoníaco (NH3) y compuestos orgánicos volátiles (COV), así como algunas formas gaseosas de metales. La materia particulada (PM) incluye en cambio una mezcla de compuestos que pueden agruparse en cinco categorías principales: sulfatos, nitratos, carbono elemental, carbono orgánico y materiales de la corteza (como la tierra y las cenizas).

Las PM, según la definición de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EEUU, comprenden el conjunto de partículas dispersas en el aire durante un tiempo suficiente para ser difundidas y transportadas. Hay muchas fuentes de emisión de estas partículas. Las PM se clasifican como PM10 y PM2.5 basándose en eldiámetro que tienen, siendo de menos de 10 micrómetros o 2,5 micrómetros, respectivamente. Su toxicidad aumenta al poder absorber otras sustancias como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y los metales pesados, por ejemplo.

Por otro lado, numerosos estudios epidemiológicos han demostrado los efectos de la contaminación atmosférica en los sistemas respiratorio y cardiovascular. La exposición a corto plazo a polución por material particulado (PM) reduce la esperanza de vida al agravar las enfermedades respiratorias y cardiovasculares preexistentes. Los efectos dañinos causados en el sistema cardiovascular por las PM están ligados a la deposición de partículas en los pulmones, a su translocación a través de la barrera hematoencefálica a sitios extrapulmonares y a la inflamación sistémica resultante.

En lo que respecta al efecto de la contaminación por PM y la propagación de los virus en la población, varios estudios recientes han analizado si las diferentes zonas del mundo con un alto y rápido aumento del contagio de COVID-19 estaban correlacionadas con un mayor nivel de contaminación atmosférica. En la actualidad, hay tres áreas en las que ha habido un alto número de infectados por COVID-19: China, donde comenzó la pandemia, Italia y los EE. UU. Así, el vínculo entre estos países es un muy alto nivel de contaminantes atmosféricos, especialmente por la elevada presencia de partículas en suspensión (PM) en el aire. Esta es la razón por la que una gran cantidad de estudios se han centrado en estas regiones para encontrar una posible correlación entre la contaminación del aire y el contagio de COVID-19.

Las conclusiones a las que han llegado estas investigaciones es que la correlación entre ambos factores es positiva, pero es importante entender el mecanismo que la explica. Todos los estudios indican que tanto la exposición a largo plazo como la exposición a corto plazo a altos niveles de contaminantes están correlacionados con un aumento del contagio de COVID-19 en todo el mundo.

Por lo tanto, es interesante realizar estudios sistemáticos, situando sensores de captación de niveles de PM (como ofrecemos en QARTECH Innovations) en puntos estratégicos de todo el mundo. Ejemplos de sitios estratégicos los podemos encontrar en ubicaciones hospitalarias con una baja tasa de ventilación, en centros escolares (colegios, academias), en industrias extractivas (minas), o incluso en refinerías o cementeras, etc. De este modo será posible hallar una correlación mucho mayor entre ambos factores y seguir indagando en la búsqueda de soluciones que permitan luchar con más fuerza frente a esta pandemia. Por otra parte, las poblaciones (considerando también el sexo, la edad y los factores genéticos) que viven en zonas con altos niveles de contaminantes se encuentran en un estado inflamatorio crónico, lo que las hace más susceptibles a las enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Es por ello por lo que las iniciativas gubernamentales hacia un control más riguroso de la contaminación por partículas se hacen necesarias de cara a cuidar la salud de los ciudadanos.

En QARTECH contamos con la tecnología necesaria para ayudar en este sentido.

Para información técnica más detallada, puedes visitar el siguiente enlace con el contenido original en el que se basa este artículo: https://tinyurl.com/y66acdl4

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